Nuestra bodega es una realidad gracias a un equipo que trabaja día a día, codo con codo, en las viñas y en la bodega, para que después de cada cosecha los vinos de Jaume Mesquida puedan salir al mercado.
Nuestro equipo humano no tiene fronteras, porque cada vez que alguien descorcha una botella de nuestros vinos y la disfruta, acaba de dar sentido a nuestro trabajo que a la vez es nuestra pasión.